Explore "La galera del bajá" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Nada más pasar a bordo nuestros amigos, la flota, no reforzada con ninguna nave más, a pesar de las continuas promesas de la Serenísima, levaba anclas y se hacía a la mar, con la esperanza, que anidaba en todos los pechos, de reunirse a los navíos de las potencias marítimas cristianas.
Se había decidido asestar el golpe definitivo al orgullo, o para ser más exactos a la insolencia musulmana por haber insistido en ello Venecia, siempre al frente de toda expedición audaz a Oriente. Y la más interesada, pidiendo a Pío V que ejerciera su influencia entre las más poderosas naciones cristianas para constituir una Liga.