Explore "El gran simpático" by Felipe Trigo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pero otra nueva sorpresa, y por cierto formidable, le desconcertó igualmente este trabajo. En uno de los más lujosos trenes que reanimaban la calle de Alcalá, descubrió una tarde a la Doria. ¡A la Doria!. ¡Pero qué Doria, gran Dios!.
-¡Sí, la Doria! ¡Esa es la Doria! -le manifestaron los amigos. Sin duda llega de París. ¿Es la misma que decías?