Explore "Autobiografía" by Rubén Darío on Textopian. Read with annotations and highlights.
Me instruí en mis funciones consulares y tenía como canciller a un rubio y calvo mexicano, limpio de espíritu y de corazón, y a quien convencimos, en horas risueñas, algunos hispanoamericanos, de que, dado su tipo completamente igual al de los Hapsburgos y la fecha de su nacimiento, debía de ser hijo del emperador Maximiliano; y el «rico tipo», con poco cariño por su papá y poco respeto por su señora mamá, llegó a aceptar, entre veras y bromas, la posibilidad de su austriaco parentesco.
Entre mis tareas consulares y mi servicio en La Nación, pasaba mi existencia parisiense. Era ministro nicaragüense en Francia D. Crisanto Medina, antiguo diplomático de pocas luces, pero de mucho mundo y práctica en los asuntos de su incumbencia. A pesar de nuestras excelentes relaciones, había algo entre ellas que impedían una completa cordialidad. Me refiero a un antiguo drama de familia, relacionado con el asesinato de mi abuelo materno.