Explore "Lumbrarada" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
En el mismo lindero del monte se encontraron, mirándose con sorpresa, porque no se conocían. Y en la aldea, eso de no conocer a un cristiano es cosa que pasma.
A la extrañeza iba unida cierta hostilidad, el mal temple del que, dirigiéndose a un sitio dado para un fin concreto, tropieza con otra persona que va al propio sitio llevando idéntico fin. No cabía duda; armados ambos de un hacha corta, en día tan señalado como aquel, sólo podían proponerse picar leña al objeto de encender la lumbrarada de San Juan. Así es que prontamente, desechando el pasajero enojo, su juventud estalló en risa. Ella reía con un torongueo de paloma que arrulla, columpiando el talle y el seno; él reía enseñando los dientes de lobo entre el oro retostado del bigote.