Explore "Los mineros de Alaska" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al oír aquellas palabras, Nube Roja, Ojo Blanco y los demás ancianos del Consejo levantáronse de un salto, como fieras, echando mano a las formidables hachas que llevaban al cinto, y dirigieron al animoso vaquero miradas terribles, que revelaban la próxima explosión de su salvaje cólera.
Bennie permaneció impasible en la apariencia y sentado. Empero llevóse la mano al pecho, cogiendo la culata del revólver que llevaba escondido, a fin de estar pronto a defenderse. Con una rápida mirada aseguróse de que la puerta de la tienda estaba libre y de que, por consiguiente, no tenía cortada la retirada, pudiendo ver su corcel atado al poste como él lo había dejado.