Explore "Los mineros de Alaska" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Contrariamente a lo que temían, la noche fue tranquila. Sólo algunos lobos, aguijoneados por el hambre, se atrevieron a acercarse al campamento, ensordeciendo con sus aullidos a los centinelas. Pero un tiro que mató al más audaz bastó para que los otros escapasen, regresando a las madrigueras de las montañas de donde habían salido.
Después de un desayuno abundante, aunque poco variado, los mineros pusiéronse de nuevo en marcha, internándose en una especie de selva que parecía que iba a extenderse sin interrupción hasta las riberas del Bonanza.