Explore "El Hombre Mediocre" by José Ingenieros on Textopian. Read with annotations and highlights.
Desprovistos de alas y de penacho, los caracteres mediocres son incapaces de volar hasta una cumbre ó de batirse contra un rebaño. Su vida es perpetua complicidad con la ajena. Son hueste mercenaria del primer hombre firme que sepa uncirlos á su yugo. Atraviesan el mundo cuidando su sombra é ignorando su personalidad. Nunca llegan á individualizarse; ignoran el placer de exclamar «yo soy», frente á los demás. No existen solos. Su amorfa estructura los obliga á borrarse en una raza, en un pueblo, en un partido, en una secta, en una bandería: siempre á embadurnarse de otros. Apuntalan todas las rutinas y prejuicios consolidados á través de siglos. Así medran. Siguen el camino de las menores resistencias, nadando á favor de toda corriente y variando con ella; en su rodar aguas abajo no hay mérito: es simple incapacidad de nadar aguas arriba. Flotan porque saben adaptarse á la hipocresía social, como tenias en una entraña.
Son refractarios á todo gesto digno; le son hostiles. Conquistan «honores» y alcanzan «dignidades», en plural; han inventado el inconcebible plural del honor y la dignidad, por definición singulares é inflexibles. Viven de los demás y para los demás: sombras de una grey. Su existencia es el accesorio de focos que la proyectan; carecen de luz, de arrojo, de fuego, de emoción. Todo es, en ellos, prestado.