Explore "El Hombre Mediocre" by José Ingenieros on Textopian. Read with annotations and highlights.
[1] Así como para loar el genio ha elegido el autor dos ejemplares luminosos de su «patria», Sarmiento y Ameghino, para caracterizar al arquetipo de las mediocracias ha encontrado un ejemplar perfecto en el actual presidente de su «país.» Lo que no es su intención ocultar.
Los prohombres de las mediocracias equidistan del bárbaro legendario -- Tiberio ó Facundo -- y del genio transmutador -- Marco Aurelio ó Sarmiento. El genio crea instituciones y el bárbaro las viola: los mediocres las respetan, impotentes para forjar ó destruir. Esquivos á la gloria y rebeldes á la infamia, se reconocen por una circunstancia inequívoca: sus cubicularios más propincuos no osan llamarlos genios por temor al ridículo y sus adversarios no podrían sentarlos en cáncana de imbéciles sin flagrante injusticia. Son perfectos en su clima; sosláyanse en la historia á merced de cien complicidades y conjugan en su persona todos los atributos del ambiente que los repuja. Amerengados por equívocas jerarquías militares, por opacos títulos universitarios ó por la almidonada improvisación de alcurnias advenedizas, acicalan en su espíritu las rutinas y prejuicios que acorchan las creederas de la mediocridad dominante. Son pasicortos siempre; su marcha no puede en momento alguno compararse al vuelo de un condor ni á la reptación de una serpiente.