Explore "Así paga el diablo" by Felipe Trigo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Terminaba la estadística al día siguiente, En la biblioteca habíase instalado desde luego, tanto por dedicarle hoy un par de horas a los libros, después de este trabajo, como por no ver en el mirador a la señora cuando arreglase la jaula. Eran las once. Garona, después de la firma con él, acababa de partir en el coche. Iría a los ministerios, como siempre. Lo abrumaban con tanta petición.
Sintió un ruido, leve de pasos y de puertas. Tras él, en el fumadero, dijo una voz dulce: -¡Hola, amigo mío!