Explore "Del frío al fuego" by Felipe Trigo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Todo pasó. Estamos leyendo con la misma indolencia de siesta bochornosa que antes de morirse nadie y de haber estado a punto de hundirnos con el muerto. La pobre rubia no es sino una pasajera más que ha tenido la rarísima fortuna de ganar categoría con su desdicha: tercera preferente -cámara y cubierta de segunda- gracias al capitán. Por las tardes van a acompañarla algunos ratos Lucía y otras señoras. Acaban departir. Con su pañolillo de luto, con su humilde compostura, sin el desaliño trágico y las sombras del dolor, su cara no es tan bella. tiene algo de abultada rudeza campesina. -Sin embargo, con ocasión de su desgracia, de la peregrinación que hubo al día siguiente hasta su cámara, y ya que mi intervención y la de Lucía no dejaron que el doctor Roque pudiese averiguar el éxito de su dinero contra la honradez de la muchacha, el doctor Roque conoció, a la cocota francesa que trae su amigo y casi compatriota el filipino; y parece que en la noche última ha debido intervenir la vigilancia de a bordo: el filipino y el doctor llegaron casi al revólver, por no se sabe bien qué intentos o sorpresas en aquellas apartadas galerías. Madama está castigada a no salir en ocho días del camarote.
¡Oh, los amigos!