Explore "El papá de las bellezas" by Felipe Trigo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Fresco, pimpante, remozado, con el monóculo puesto, con la flor azul en el ojal, Hipólito, siempre irreprochablemente galante en sus maneras (¡ah, sus maneras! ¡la suprema dignidad de sus maneras!), entreabrió á la puerta del comedor las colgaduras, sé inclinó, y con su voz armónica (¡ah, su voz armónica, pausada, un poco ronca, musical y grave cual si en ella tremolasen dos cuerdas de violonchelo á un tiempo!) pidió permiso:
-¿Se puede?