Explore "En la carrera" by Felipe Trigo on Textopian. Read with annotations and highlights.
A pesar de todo, con la Burra hallaba su triste corazón la mayor comunidad de sentimientos. Luis, que en el grado fue su competidor de premios y de honores, continuaba siendo aquí un estoico, tan indiferente a su humildad y a la aspereza de esta vida emocional que rodeábalos como atento al ideal de su carrera. Pálido, pequeñito, serio y con un prematuro y largo bigote lacio color castaña, aun sólo llevándoles tres años a ellos dos, no hablaba más que de la Anatomía. En cambio, cuando, sentados por el Retiro o en cualquier piedra del campo, Esteban y la Burra poníanse cordialmente a recordar de sus familias, de sus casas respectivas, de Badajoz y de Alanje, ni los miraba siquiera.: cogía un bicho de la hierba y se dedicaba a examinarlo, arrancándole las patas.
En casa, igual: Luis Cerrato era el único impasible, a la hora de la cena, ante las airadas discusiones que les afrontaban Esteban y la Burra a Fagoaga y a Eduardo. Morita, mientras, dábale pellizcos a Margot. Dos bandos: el de los defensores de Madrid, y el de los de la provincia. Esteban acusaba a Madrid de no tener murallas, ni río como el Guadiana, ni torres como la de San Juan. Los otros recomendábanle que viese la de la calle de Atocha. La Burra osaba blasonar del balneario de su pueblo. Doña Rosa, que nació en Logroño, intervenía contra la corte algunas veces.