Explore "La altísima" by Felipe Trigo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Las gaviotas rasaban el mar perla tocando apenas las puntas de las olas con las puntas de las alas. Un buque, lejos, tendía su negro humo por el cielo de llovizna -un buque de dos chimeneas, de cuatro palos.
Pero no veía nada, desde la tibia galería, el trabajador. Mañana fértil. La Altísima seguía surgiendo idealizada en las páginas de La Altísima. Y el triste amante se borraba en el creador feliz.