Explore "Los abismos" by Felipe Trigo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Sola, al fin. Libia, en naufragio de indecencias, en naufragio de esperanzas, en naufragio de todo, quedó de espaldas en el lecho, al aire los brazos abiertos y extendidos, en ostentación indiferente de impúdica los senos, que no eran sino dos malditas flores más de su carne mancillada.
Hoy no había sido el resto de pudor de desnudarse o vestirse ante Javier lo que la retuvo, como siempre, entre las ropas, que, sin embargo, solamente amparaban de ignominia su ignominia -y sí había oído ella decir que los que se sentían helarse entre los fríos polares se amparaban de la nieve debajo de la nieve.