Explore "Los abismos" by Felipe Trigo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Astor había partido al día siguiente. Ellos habían ido a despedirle, y volviéronse desde la estación para seguir aquí como en un limbo, sin saber qué harían, sin saber cuándo y adónde hubieran de partir.
Dijérase que la oriental pereza del hotel y de Granada, fuertemente perfumada de azahares y claveles, y arrullada por las fuentes y los pájaros, sumíalos en una olímpica insensibilidad más grande que todo sufrimiento.