Explore "Sí sé por qué" by Felipe Trigo on Textopian. Read with annotations and highlights.
El oleaje de almas y de cosas, que dijérase que para jugar caprichosamente con las vidas salta á bordo desde el oleaje del mar que juega con el buque, me ha lanzado á limbos de ideal. Soy amigo de la rubia-ángel. Imposible habríale parecido ésto á mi afán, y sin embargo ha podido realizarse con la sencillez de una casual presentación á ellas par el teniente de fragata. Bendigo las expansivas hidalguías de este hombre que trata á todo el mundo.
Fué hace cinco tardes. Salíamos del comedor, y los dos sacerdotes franceses, el P. Reims y el P. Ranelahg, uniéronse á nosotros. Nos sentamos, y al poco las dos personas en cuya aparición yo no cesaba de pensar se acercaban sonriéndonos., ó, á mejor decir, sonriendo á sus antiguos conocidos, puesto que ambas, y la niña especialmente, no pudieron reprimir un cambio de la jovialidad á la contrariedad al advertirme; pero, como antes á los curas, mi presentación se hizo inevitable; Lambea (ajeno, por lo demás, á la emoción de las llegadas), formuló: