Explore "El zarco" by Ignacio Manuel Altamirano on Textopian. Read with annotations and highlights.
En cuanto a Doña Antonia, desde el principio del altercado de Nicolás con el comandante, viendo el giro que tomaba aquel asunto, comprendiendo, en fin, que no tenía que esperar nada de las autoridades y que, por el contrario, iba a cometerse una gran injusticia y tal vez un crimen con su generoso defensor, había caído en un extremo tal de abatimiento que por un instante se la creyó enferma. Pero nadie le hizo caso, estando todos atentos al desenlace de aquella terrible discusión.
Cuando los soldados se llevaron a Nicolás preso, la pobre señora ni aun fuerzas tuvo para levantarse y seguirlo, contentándose con gemir arrinconada y atónita en un banco de la Prefectura.