Explore "El buey suelto" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Durante la primera semana, halla Gedeón hasta cierto deleite en las originalidades de sus compañeros de mesa; pero á la segunda ya no puede con ellas. Asústale el temor de que aquello dure indefinidamente; y comparándolos con tan grotesco cuadro, le parecen de color de rosa los que á él le echaron de su casa.
Felizmente, no tarda la pupilera en anunciarle que desde el día siguiente comerá en su gabinete; porque para entonces habrá llegado la doncella que esperaba.