Explore "El buey suelto" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ahora podemos suponer, por suponer un poco de todo, que Gedeón, libre una semana de sus dolencias físicas, hace un esfuerzo supremo para sacudirse las morales, y se lanza, fraque en ristre, á regiones en que jamás ha penetrado, para estudiar aquellas razas y la manera más cómoda de explotarlas en beneficio de sus deseos y en concordancia con sus imaginaciones.
Por de pronto, sus pies, hechos á pisar los suelos de cabretón, han de enredársele no poco en el fino vellón de las alfombras. Brujuleará por salas y rincones; hará como que refiere al conocido que haya hecho su presentación cosas muy graves é importantes, para estudiar con disimulo maneras y actitudes en los que pasan á su lado; para tantear estilos de conversación amena y por lo fino, y, sobre todo, para tomar lenguas de todas y cada una de las damas que adornan los contornos del salón: se fijará primero en las más bellas; después en las más frágiles, y, por último, en las más accesibles, según el criterio de su acompañante.