Explore "El buey suelto" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Por ella adelante camina una noche, con la cabeza caída sobre el pecho y las manos metidas en los bolsillos, como quien anda de mala gana, ó teme llegar demasiado pronto. Dobla una esquina, y otra más adelante, y penetra en una callejuela, y sale por ésta á un callejón, y tuerce á la derecha, y anda cincuenta pasos, y vuelve hacia la izquierda, y desemboca en un crucero de calles medio á obscuras, y entra, por fin, en el portal de una casa de angosta fachada, aunque limpia; sube dos tramos de la escalera; abre la puerta del primer piso con un llavín que saca de su bolsillo; atraviesa después un corredor, escasamente alumbrado por un reverbero de aceite, y se detiene en una salita, no muy adornada, pero sí muy pulcra. Y esto se ve, porque, á la vez que él por la puerta del pasadizo, entra por la del gabinete en la sala otra persona con una luz en la mano.
-¡Hola!-dice Gedeón por todo saludo, dejándose caer en una butaca.