Explore "El buey suelto" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Qué le sucede á Regla cuando vuelve á casa, y después de hallar en la cama á su hijo y de verle temblar en su presencia, y de deducir de sus desatinadas respuestas parte de la catástrofe, llega á conocer el resto por los cascos del gabinete, por la vara olvidada en él y hasta por los quejidos de Adonis, puede el lector presumirlo; y también suponer, y no errará en el supuesto, que después de comparar á Merto con todos y cada uno de los demonios más conocidos y de llamar sobre su cabeza todas las maldiciones imaginables, le contunde el cuerpo con la vara misma, que nunca trabajó tanto como aquel día, y le acribilla á pellizcos, y le jaspea la cara á bofetones, y le estira medio palmo las orejas, entre varazo y denuesto.
Puede igualmente alcanzársele al propio lector, que Regla, tras este desahogo feroz, echa á Merto de casa, antes de que á ella torne su amo y la acuse, con el diablejo delante, de haber correspondido indignamente á sus condescendencias; pero lo que no se le alcanzará si yo no se lo digo, es que Regla, al proceder así, ha calculado que se anticipa á cumplir los propósitos que le manifestaría Gedeón, si al conocer la catástrofe estuviera aún á su lado el autor de ella; que su amo ha de agradecerle este rasgo de previsión; que el olvido del pecado será tanto más pronto cuanto más lejos se halle del ofendido el pecador, y que hasta puede llegar el día en que el mismo Gedeón solicite la vuelta del hijo revoltoso al lado de su madre.