El sabor de la tierruca by José María de Pereda

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Pablo contaba uno á uno los días que iban corriendo sin que desapareciera la extraña impresión que le había causado aquella palabra prosáica y vulgar, dicha por su padrino delante de Ana, y observaba, con asombro, que cuanto más tiempo corría, más honda se le grababa dentro de su corazón. Arrastrábanle fuerzas invencibles y desconocidas hacia el objeto de sus nuevas ansias; y, al hallarse á su lado, antes crecía que se calmaba la singular anhelación de su espíritu. Porque Ana no era entonces la traviesa y desengañada amiga de otras veces, que le entretenía, sin cautivarle, con donaires y zumbas en casto y fraternal abandono. Parecía haber perdido el atrevimiento, ó, cuando menos, la confianza; y á menudo encomendaba á sus ojos tímidos empresas que debían acometer los labios. Estas miradas, al hallarse en el camino con las de Pablo, producían choques magnéticos, que repercutían en el corazón del sencillo mozo y se revelaban en Ana enrojeciendo sus tersas mejillas, y aquel color era para Pablo algo como fuego en que iba fundiéndose poco á poco el hielo de sus pasadas frialdades.

Cuando transcurrió una semana y vió el hijo de don Pedro Mortera que estos fenómenos continuaban en progresión creciente, declaró de gravedad el caso. El cual tenía para él dos aspectos muy distintos: risueño el uno, y desagradable el otro. Risueño, porque, desde la altura á que se había elevado su espíritu, descubría espacios y horizontes que jamás había contemplado con los ojos del sentimiento. Encantábale el espectáculo por nuevo y por bello, y de aquel mundo quería hacer, y hacía desde luégo, la patria y el paraíso de su alma. Pero este mismo arrobamiento, tan dulce y sabroso, le alejaba del mundo de la realidad y de sus viejas tendencias y aficiones; de activo, fuerte y despreocupado, transformábale en muelle, débil y caviloso; extrañábanle las personas de su trato, y él mismo se consideraba desarraigado y sin apego dentro del hogar y en el seno de la familia. Éste era el aspecto desagradable del caso.

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