Explore "Escenas montañesas" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Deja, Fabio, esa lira / que tanto te recrea, / ó aprende lo que ignoras / y canta lo que aprendas. / Basta de idilios tiernos, / basta de dulces églogas; / no más pastores, Fabio; / Fabio, no más praderas. / Yo quise entre los rústicos / paisajes de mi tierra / buscar de tus cantares / la realidad perfecta; / y ¡ay, Fabio!, tú no has visto / jamás la primavera.
Tú no has pisado el «campo / de terciopelo y seda»; / ni respiraste el «fresco / cefirillo que juega / de los sombríos bosques / con la enrramada espesa»; / ni la cascada viste / que «rauda se despeña / en el profundo abismo / desde la altura inmensa»; / ni «matizadas flores» / cojiste entre la yerba, / ni oístes el «murmullo / del que manso la riega, / arroyo cristalino / do beben las Napeas / y encuentran las pastoras / cristal que les refleja / de sus cabellos de oro / las ondulantes hebras»; / ni el trino has escuchado / de «mil y mil parleras, / pintadas avecillas, / de las de arpada lengua, / entre el follaje verde / de misteriosa selva»; / ni vistes el cabrito / «triscar la mata fresca, / trepar de roca en roca / la tímida gacela, / ni sobre el fácil soto / rumiar la mansa oveja», / ni, en fin, esos primores / que describir intentas / en las limadas coplas / que, tierno, canturreas.