Explore "Escenas montañesas" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
I / Después que lanza el invierno / el penúltimo suspiro, / y cuando montes y peñas / de este rincón bendecido / sobre campo de esmeralda / pardos levantan los picos, / y más clara el agua corre, / y en sus cauces van los ríos, / llega el espléndido mayo / sobre las auras mecido, / despejando el horizonte / y aliviando reumatismos; / tras de mayo viene junio, / como siempre ha sucedido, / y San Juan, según el orden / que va siguiendo hace siglos, / antes que junio se acabe / da al pueblo su día magnífico. / Todo lo cual significa, / para evitar laberintos, / que en San Juan vienen los jándalos / y que entonces vino el mío.
Ya tocaba en el ocaso / del sol el fúlgido disco, / y sobre el campo cayendo / leves gotas de rocío, / daban vida á los maizales / y al retoño ya marchito, / cuando en la loma de un cerro / á cierto lugar vecino, / cuyo nombre no hace al caso, / y por eso no le cito, / un jinete apareció / sobre indefinible bicho, / pues desde el lomo á los pechos / y desde el rabo al hocico, / llevaba más alamares / que sustos pasa un marido. / Todo un curro era el jinete, / á juzgar por su trapío: / faja negra, calañés / y sobre la faja un cinto / con municiones de caza, / pantalón ajustadísimo, / marsellés con más colores / que la túnica de un chino, / y una escopeta, al arzón / unida por verde cinto.