Explore "Gonzalo González de la Gonzalera" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Unos días después entró don Frutos en casa de don Román, algo caído de cerviz y mustio de semblante. Don Román se paseaba desasosegado en el salón que conocemos.
-Corren malos vientos, señor don Román, -dijo don Frutos por único saludo.