Explore "La costa de marfil" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Habían ya transcurrido tres días desde que el correo de Ghating-Gan y el padre de Urada se pusieran en camino, cada uno por su cuenta, sin que los europeos recibieran la más mínima noticia. Posiblemente Gelete se hallaba muy afanado en los preparativos de la "festividad de la sangre" para que pudiera prestar atención a la embajada de Borgú. Por otra parte, el anciano negro debió de haber tropezado con muchas dificultades, o tal vez no hallase a nadie digno de confianza por el que enviar noticias.
Alfredo, cuya intranquilidad iba en aumento a cada instante, al no saber a qué achacar semejante retraso, temía continuamente alguna sorpresa por parte del astuto Kalani. Propuso varias veces al "cabecero" enviar otros correos a Dahomey para incitar a Gelete a que recibiera a la embajada, pero no obtuvo el menor resultado.