Explore "A Marcelino Menéndez y Pelayo" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
De cómo se celebran todavía las bodas en cierta comarca montañesa, enclavada en un repliegue de lo más enriscado de la cordillera cantábrica
Querido Marcelino: Si no estorba en el libro que se está imprimiendo en honor tuyo; si no te parece que resultará nota discordante en su concertada seriedad, ayúdame a conseguir que se publique el contenido de las adjuntas cuartillas en la última de sus páginas, fuera, si quieres, de los dominios del índice, y aun a espaldas del mismo colofón; en lo más recóndito, en suma, donde nadie más que tú se entere de ello. Lo que importa, por el lado, de mis ardientes deseos, es que no falte un pobre ramajo de los laureles de mi huerto en la corona que hoy se teje para ti; porque no puedo resignarme a que, cuando tus admiradores tratan de elevar un monumento a tu gloria, deje de contribuir a él con su modesta pedrezuela precisamente el que más te admira y más te quiere, por mucho que te admiren y te quieran los demás. Al fin y al cabo, y bien apuradas las razones, dentro cae del programa de ese libro el humilde tributo que te ofrezco para él, pues es fruto, aunque trivial y sin substancia, de mi propia investigación, y de asunto, no solamente español, sino de ésta nuestra tierra nativa de la Montaña. En fin, «con verlo basta», y allá va, sin adobos ni arrequives, y tal como consta, seis años hace, en mi cartera de apuntes.