Explore "Sotileza" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Entre tanto, Andresillo caminaba hacia la calle Alta, deteniéndose con todos los conocidos que hallaba al paso para hablarles de la llegada de su padre, de lo que le había oído contar sobre su viaje, y algo también de la comida del día antes, y muy particularmente de las cosas de Sama, Ligo y demás comensales. ¡Muchísimo se había divertido con ellos! Iba á la calle Alta para ver qué tal se las arreglaba Silda en su nueva casa. Consideraba á la huérfana como protegida suya, y se interesaba por su suerte.
Al llegar enfrente del Paredón, vió á Colo que subía de bajamar, con dos remos al hombro, y en una mano un balde á medio llenar de macizo. Colo era aquel sobrino de don Lorenzo, el cura loco, de quien ya se ha hecho mención. Andrés le preguntó por la casa de tío Mechelín, y notó que Colo estaba de muy mal humor. Antes que él pensara en preguntarle por la causa de ello, le dijo el marinero, echando abajo los remos: