A vuela pluma by Juan Valera — Read

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MI padre y multitud de parientes mios por todos los cuatro costados han servido desde muy antiguo en la Marina española. Renegaría yo de mi casta si denigrase á los marinos. Pero con todo eso declaro que me sublevan y enojan los que pretenden poner á los marinos y á los militares de tierra por cima de toda censura de los paisanos, fundándose en que ignoramos sus artes. Razón tuvo Apeles de desdeñar el juicio del menestral, diciéndole: zapatero á tus zapatos; pero el zapatero no podía en cambio recusar á Apeles como juez de su calzado, ya que Apeles, si no sabía hacerle, tenía que pagarle, gastarle y andar con él cómodamente. Quiero decir con esto que, en todo caso, el artista y el poeta podrían rebelarse contra la censura. Con no mirar sus cuadros ó con no oir ó leer sus versos se remedia todo el mal que causan. No sucede lo mismo con aquellas profesiones de las que depende la grandeza ó la ruina de los Estados, la vida de muchos hombres y la hacienda de todos, desde el gran capitalista, al que tiene que vivir de un salario mezquino.

De aquí que la censura que cae sobre el militar y el marino sea lícita, natural é inevitable. Y como á veces estimula, hasta conviene, si no es muy disparatada, dura y descompuesta. Arquímedes sabía mucho y era muy ingenioso. Si le hubiesen dado palanca y punto de apoyo hubiera movido al mundo. Y sin embargo, si cuando inventaba mil artificios pasmosos para defender á Siracusa se hubieran burlado de él los periodistas de entonces, diciéndole mil cuchufletas y poniéndole en caricatura, aquel varón tan sabio se hubiera atolondrado, se hubiera hecho un lío y no hubiera dado pie con bola dudando él mismo del resultado de su ciencia; resultado que, por virtud de previas disposiciones y á pesar de temores y dudas, hubiera al fin naturalmente sobrevenido. Así, el fruto del árbol que se cultiva con esmero, cuando llega á su madurez y no le coge la tímida diestra del hortelano, cae en la tierra por virtud de su propio peso. Así también se puede explicar que el crucero Princesa de Asturias se botase al agua no bien la ocasión fué propicia. Si no hubiese estado bien construído ó bien puesto sobre la grada ó sobre lo que conviene que se ponga, de fijo que no se hubiera lanzado al mar, tan gallarda y primorosamente.

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