Explore "Episodios Nacionales Para Niños" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Fatigosas marchas, con no pocas desviaciones y cambios de ruta, nos llevaron a un pueblo llamado Dios-le-guarde, donde por primera vez vimos las tropas inglesas. Por el camino de Ciudad Rodrigo apareció falange numerosa de hombres vestidos de colorado, caballeros en ligerísimos corceles. Era la caballería de Cótton, de la división del general Graham. Llegaron hasta nosotros los jinetes rojos, a quienes saludamos con vivas al Lord y a Inglaterra, y el jefe de ellos, que hablaba español como Dios quería, cumplimentó a don Carlos España, diciéndole que Su Excelencia el señor Duque de Ciudad Rodrigo no tardaría en llegar a Sancti Espíritu. En dirección de este pueblo marchamos al instante; llegamos de noche; no se nos pudo facilitar alojamiento; hube de dormir al raso, y a la mañana siguiente, varios oficiales fuimos en busca de don Carlos España, y no hallándole en el suntuoso pajar donde le habíamos dejado la noche anterior, acudimos al alojamiento del Duque, ansiosos de saber si nos agregaríamos pronto al Cuartel General como era nuestro deseo.
Aposentábase lord Wellington en la casa-ayuntamiento, la única decorosa para tan insigne persona. Llenaban la plazoleta, el soportal, el vestíbulo y la escalera, multitud de oficiales de todas graduaciones, españoles, ingleses y lusitanos, que entraban, salían, formaban corrillos y bromeando unos con otros en amistosa intimidad, cual si todos perteneciesen a una misma familia. Subimos, y después de una hora de antesala, salió España y nos dijo: