Explore "La catedral" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al salir al claustro por las mañanas, poco después de amanecer, la primera persona que veía Gabriel era don Antolín, el Vara de plata. Este sacerdote ejercía autoridad a modo de gobernador de la catedral, pues a sus órdenes estaban los servidores laicos y bajo su inspección se hacían todos los trabajos de escasa importancia.
Abajo, en el templo, vigilaba a sacristanes y acólitos, cuidando de que los canónigos y los beneficiados no pudieran quejarse de descuidos en el servicio. Arriba, en el claustro, velaba por el buen orden y las sanas costumbres de las familias, siendo, por la gracia del cardenal-arzobispo, una especie de alcalde de aquel pequeño pueblo.