Explore "La catedral" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
La máquina de coser sonaba desde el alba hasta la noche en la casa de los Luna. Este ruido metálico y el martilleo del zapatero eran las únicas manifestaciones de trabajo que turbaban el sagrado silencio del claustro alto.
Cuando Gabriel abandonaba el lecho al salir el sol, después de una noche de penosa tos, encontraba ya en la salita de entrada a Sagrario preparando la máquina para la diaria labor. Desde el día siguiente de su vuelta a la catedral había quitado la funda a la máquina, dedicándose al trabajo con tenacidad taciturna, como un medio de pasar inadvertida en las Claverías y que la gente la perdonase su pasado. La vieja jardinera le proporcionaba labores, y el ruido del pespunte sonaba en la antigua habitación, mezclándose muchas veces con las melodías del armónium del maestro de capilla.