Los cuatro jinetes del apocalipsis

Explore "Los cuatro jinetes del apocalipsis" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.

Cuando Margarita pudo volver al estudio de la rue de la Pompe, Julio, que vivía en perpetuo mal humor, viéndolo todo con sombríos colores, se sintió animado por un optimismo repentino.

La guerra no iba á ser tan cruel como se la imaginaban todos al principio. Diez días iban transcurridos, y empezaba á hacerse menos visible el movimiento de tropas. Al disminuir el número de hombres en las calles, la población femenina parecía haber aumentado. Las gentes se quejaban de escasez de dinero; los Bancos seguían cerrados para el pago. En cambio, la muchedumbre sentía una necesidad de gastos extraordinarios para acaparar víveres. El recuerdo del 70, con las crueles escaseces del sitio, atormentaba las imaginaciones. Había estallado una guerra con el mismo enemigo, y á todos les parecía lógico la repetición de iguales accidentes. Los almacenes de comestibles se veían asediados por las mujeres, que hacían acopio de alimentos rancios á precios exorbitantes, para guardarlos en sus casas. El hambre futura producía mayor espanto que los peligros inmediatos.

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