El reo, el pueblo y el verdugo

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¿Qué se propone la ley al ejecutar públicamente los reos de muerte? Que ésta sirva de ejemplo, de escarmiento. Mas para que la pena sea ejemplar y escarmiente, ¿es preciso que se vea imponer? En este caso, debe ser ejemplar para muy pocas personas, porque es muy reducido el número de los testigos presenciales comparado con el total del país a que pertenecen; y si el castigo, para ser ejemplar, no basta que se sepa y es menester que se vea, este espectáculo habría de darse donde es más necesario el escarmiento, y las ejecuciones no deberían ser en la plaza pública, sino en los presidios. La verdad es que la ley, suponiendo que la pena de muerte vista tiene más eficacia, parte de un error para llegar a otro, cometiendo al paso injusticias y sembrando muchos males.

Las penas, como represivas, se dirigen contra los crímenes premeditados; porque es claro que quien obra a impulsos de una pasión, de un instinto ciego, no tiene, no puede tener presente la pena en que incurre ni el castigo que merece. Contra estos impulsos instantáneos que arrastran tantas veces a crímenes graves, de nada sirve la vista de la agonía del culpable en el patíbulo, que no se tiene más presente que las venturas celestiales o los tormentos del infierno. Estudiando la historia de los grandes crímenes impremeditados, se ve que para ellos son mentira las penas represivas, mentira el escarmiento, y que sólo es verdad la frase de que hay momentos en que el hombre sacrificaría el universo a una sensación. Cuando llega uno de estos momentos se borran los recuerdos, y el del patíbulo es tan imposible como los otros. El medio de evitar la ceguedad de los instintos no es aterrarlos, que no son de suyo tímidos, sino modificarlos con la educación, impidiendo que con el ejercicio crezcan, y buscándoles equilibrio y modificadores en la actividad de facultades más nobles, que escuchan más y se dejan conducir mejor. Así, pues, basta el buen sentido para comprender que la vista del patíbulo ni del reo de muerte no puede evitar los crímenes impremeditados.

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