La instrucción del pueblo by Concepción Arenal

Explore "La instrucción del pueblo" by Concepción Arenal on Textopian. Read with annotations and highlights.

Como en España puede decirse que no hay estadística, se ignora el número de niños que viven de la mendicidad; pero es seguro que ascienden a muchos miles, de lo cual se convencerá cualquiera que observe por plazas y calles, veredas y caminos. Esta masa de niños mendigando significa que la sociedad no tiene entendimiento claro ni voluntad recia, porque ni en conciencia ni por cálculo puede autorizarse un plantel de toda especie de abyecciones o indignidades. Autorizar decimos, y es poco, porque directa, eficaz y continuamente contribuye la sociedad a esta radical desmoralización de la infancia desvalida. La abandona moralmente, y físicamente sustenta su cuerpo de un modo propio para pervertir su alma: el pedazo de pan que le arroja está envenenado.

Pero ¿qué ha de hacer la sociedad, se dice, con tantos niños pobres como mendigan? ¿Dónde hay fondos para mantenerlos? ¡Dónde hay fondos! ¿Y de dónde salen ahora? ¿Por ventura los niños mendigos no viven? ¿No comen para vivir? Pues alguien los mantiene, y no sólo a ellos, sino a padres infames o a especuladores que los explotan. Bajo el punto de vista material, la cuenta es muy sencilla. ¿Qué costará más, sostener recogidos o auxiliar a domicilio a los niños verdaderamente desvalidos, cuyo trabajo algo se podrá utilizar, o mantener en la vagancia a todos los que mendigan y a muchos que los explotan? Es evidente que lo último será más caro. Bajo el punto de vista moral no hay cuenta ni medida posible, porque medir es comparar, y no admite comparación una cantidad de monedas, y la dignidad, la conciencia, la virtud, se hacen poco menos que imposibles para el hombre que se deja mendigar de niño.

Reading navigation