Explore "La mujer del porvenir" by Concepción Arenal on Textopian. Read with annotations and highlights.
No hay bastantes datos para que la experiencia pronuncie su inapelable fallo respecto a la aptitud intelectual de la mujer; pero el raciocinio y las observaciones hechas inducen a pensar que tiene inteligencia suficiente para el ejercicio de las profesiones, artes y oficios que no se le permiten desempeñar. Como no hay facultades inútiles, y todo el que las desvía de su destino las deprava más o menos, prohibiendo a la mujer que cultive y ejercite su entendimiento, se hace de ella un ser imperfecto, se convierte en elemento de perturbación el que debería serlo de armonía, y se establecen reglas en la sociedad opuestas a las leyes de la Providencia.
La mujer puede ejercer toda profesión u oficio que no exija mucha fuerza física y para el que no perjudique la ternura de su corazón. Y aun fuerza física tiene la mujer mucha cuando la ejercita, como puede observarse en las comarcas en que se dedican a los más rudos trabajos de la agricultura y a llevar pesos enormes.