Read "El grillo del hogar" by Charles Dickens online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Solitos en su rincón, como dicen los libros de cuentos -cuyas benéficas narraciones habréis bendecido cien veces, por lo bien que saben disipar la monotonía de este mundo prosaico-, vivían Caleb Plummer y su hija ciega; solitos en su rincón, esto es, en una casucha de madera llena de hendeduras, en un verdadero cascarón de nuez, que era algo así como una verruga situada en la preeminente nariz, de ladrillo, de Gruff y Tackleton. La propiedad de Gruff y Tackleton se extendía a lo largo de media calle; en cambio, la casita de Caleb Plummer se hubiera derribado fácilmente de un martillazo o dos, y sus escombros habrían cabido fácilmente en una carreta.
Si algún transeúnte hubiese hecho a la casa de Caleb Plummer el honor de notar su desaparición, una vez realizada la expedición que acabamos de indicar, hubiera sido indudablemente con el único objeto de aprobar sin vacilación el derribo, calificándolo de mejora evidente. Estaba la casucha adherida a la casa de Gruff y Tackleton como un marisco a la quilla de una nave, como un caracol a una puerta o una mata de setas al tronco de un árbol. En cambio, era el germen de que brotara el tronco vigoroso y soberbio de Gruff y Tackleton; y bajo su ruinoso techo el antepenúltimo Gruff había fabricado en pequeña escala juguetes para toda una generación de niños y niñas de su tiempo, que, empezando por jugar con ellos, habían concluido por desmontarlos y romperlos antes de irse a la cama.