Grandes esperanzas by Charles Dickens

Read "Grandes esperanzas" by Charles Dickens online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.

Rutinariamente seguí mi vida de aprendiz, que no tuvo otra variación, más allá de los límites del pueblo y de los marjales, que la llegada de mi cumpleaños y la visita que hice en tal día a la señorita Havisham. Encontré a la señorita Sara Pocket de guardia en la puerta y a la señorita Havisham tal como la había dejado. Me habló de Estella del mismo modo, si no con las mismas palabras. La entrevista duró algunos minutos, y cuando ya me marchaba me dio una guinea, recomendándome que fuese a visitarla en mi próximo cumpleaños. Puedo decir, desde luego, que esta visita se convirtió en una costumbre anual. En la primera ocasión traté de no tomar la guinea, pero ello no tuvo mejor efecto que el de hacerle preguntar si esperaba recibir algo más. Por consiguiente, tanto en aquella visita como en las sucesivas, tomé el regalo que me hacía.

Tan inmutable era la triste y vieja casa, y la amarillenta luz en las oscuras habitaciones, así como el aspecto marchito de la buena señora junto al tocador, que, muchas veces, me pregunté si al pararse los relojes se había parado también el tiempo en aquel lugar misterioso, y si mientras yo y todos los demás crecíamos y nos desarrollábamos, cuanto había en la casa permanecía siempre en el mismo estado. Jamás entraba allí la luz del día. Esto me maravillaba, y, bajo la influencia de aquella casa, continué odiando cordialmente mi oficio y también seguí avergonzado de mi propio hogar.

Reading navigation