Read "Historia de dos ciudades" by Charles Dickens online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
La feroz sentencia que condenaba a la última pena a un inocente fué para la esposa sin ventura agudo puñal que traspasó su tierno corazón. No exhaló, sin embargo, la infeliz un quejido; en el fondo de su alma se alzó una voz potente que la marcó el camino de su deber, diciéndola que su obligación era sostener a su esposo adorado en vez de acrecentar con las suyas sus agonías, y ante el conjuro de aquella voz, la joven se irguió arrogante, sobreponiéndose a los efectos del tremendo golpe recibido.
Los jueces levantaron la sesión para tomar parte en la bulliciosa manifestación pública que no podía menos de tener lugar después del incidente de la vista, y muy en breve, abiertas todas las puertas de la Sala de Justicia, salía el público, indiferente al dolor de Lucía, que tendía sus brazos anhelantes hacia la plataforma donde quedaba su marido.