Read "Historia de dos ciudades" by Charles Dickens online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Ya en el año de mil setecientos ochenta, el domicilio social del Banco Tellson podía vanagloriarse de su respetable ancianidad. Era un edificio muy pequeño, muy obscuro, muy sucio y muy incómodo. Los socios de la Casa se enorgullecían de su pequeñez, se enorgullecían de su obscuridad, se enorgullecían de su suciedad y se enorgullecían de sus incomodidades: más todavía, su mayor timbre de gloria era que aquélla poseyera estas cualidades en grado eminente, y abrigaban la convicción íntima de que si fuera menos pequeña, menos obscura, menos sucia y menos incómoda, sería muchísimo menos respetable. Y cuenta que no se trataba de una creencia pasiva; nada de eso: era un arma que esgrimían contra otras casas similares establecidas en edificios lujosos. La casa Tellson, decían, no necesita salones, no necesita luz, no necesita comodidades ni lujos. Que los tengan Noakes y Compañía, o Snooks Hermanos, está bien; pero la casa Tellson. ¡Horror!
Cualquiera de los socios hubiera sido capaz de desheredar al hijo más mimado que hubiese osado insinuar siquiera la conveniencia de reedificar el domicilio social. En este particular, la casa se parecía mucho a la nación, que con frecuencia deshereda a aquellos hijos que llevan su inconcebible atrevimiento hasta el escandaloso extremo de proponer mejoras y adelantos en leyes o costumbres que todo el mundo reconoce y confiesa que son malas, pero que precisamente por esto mismo son más respetables.