Read "Historia de dos ciudades" by Charles Dickens online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Un paisaje encantador, en el que se ven campos de trigo, aunque no abundantes. Pedazos de terreno sembrados de centeno donde hubiera podido criarse el trigo, pedazos sembrados de habas y de guisantes, pedazos sembrados de vegetales de toda clase, y es que la naturaleza inanimada, armonizando sus gustos con los de la humanidad, manifestaba tendencia decidida hacia una vegetación, más aparente que real.
El carruaje de viaje del señor Marqués, que, dicho sea de paso, hubiera podido ser menos pesado, tirado por cuatro caballos y guiado por dos postillones, escalaba trabajosamente una colina empinada. El subido color de las mejillas del prócer nada argüía en contra de su elevada alcurnia. No tenía su origen dentro, sino que era efecto de una circunstancia externa imposible de evitar: la puesta del sol.