Read "Historia de dos ciudades" by Charles Dickens online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Era el château del señor Marqués un edificio arrogante, de espesos y sólidos muros y vastas proporciones. De su espacioso patio de piedra arrancaban dos amplias escaleras también de piedra, que iban a encontrarse en la terraza de piedra como todo lo demás, que precedía a la puerta principal. De piedra eran las recias balaustradas, de piedra los jarrones, de piedra las flores, de piedra las caras humanas, de piedra las cabezas de los leones, de piedra todo. No parecía sino que la cabeza de Gorgon había presidido, dos siglos antes, la terminación de aquella ingente masa de piedra e ideado sus remates y detalles de ornamentación.
La antorcha que precedía al señor Marqués cuando, después de salir de su coche de viaje, emprendió el ascenso de la espaciosa escalera de piedra, derramaba resplandor bastante para provocar las protestas de la lechuza que tenía su cuartel general en el tejado de la torrecilla que servía de remate a las caballerizas y que se alzaba como queriendo escalar las nubes, rodeada de árboles de prodigiosa altura. Todo lo demás permaneció tranquilo, tan tranquilo, que tanto la antorcha que precedía en la gran escalera los pasos del señor Marqués, como la que frente a la puerta de honor esperaba su llegada, ardían cual si en el centro de cerrado salón estuvieran, y no expuestas al soplo de las brisas de la noche. Ni se oía tampoco más ruido que el del ulular de la lechuza, excepción hecha del rumor producido por el agua de la fuente al caer en la pila, pues era una de esas noches que contienen el aliento durante horas enteras, para exhalar un suspiro y permanecer de nuevo sin respirar.