Cándido, ó el optimismo by Voltaire

Read "Cándido, ó el optimismo" by Voltaire online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.

Luego que llegó á Venecia, se echó á buscar á Cacambo en todas las posadas, en todos los cafés, y en casa de todas las mozas de vida alegre; pero no le fué posible dar con él. Todos los dias iba á informarse de todos los navíos y barcos, y nadie sabia de Cacambo. ¡Con que he tenido yo lugar, le decía á Martin, para pasar de Surinam á Burdeos, para ir de Burdeos á Paris, de Paris á Diepe, de Diepeá Portsmúa, para costear á Portugal y á España, para atravesar todo el Mediterráneo, y pasar algunos meses en Venecia, y aun no ha llegado la hermosa Cunegunda, y en su lugar he topado una buscona y un abate! Sin duda es muerta Cunegunda, y á mi no me queda mas remedio que morir. ¡Ha, quanto mas hubiera valido quedarme en aquel paraiso terrenal del Dorado, que volver á esta maldita Europa! Razon tiene vm., amado Martin; todo es mera ilusion y calamidad.

Acometióle una negra melancolía, y no fué ni á la ópera á la moda, ni á las demas diversiones del carnaval, ni hubo dama que le causara la mas leve tentacion. Díxole Martin: ¡Qué sencillo es vm., si se figura que un criado mestizo, que lleva un millon de duros en la faltriquera, irá á buscar á su amada al fin del mundo, y á traérsela á Venecia; la guardará para sí, si la encuentra, y si no, tomará otra: aconsejo á vm. que se olvide de Cacambo y de su Cunegunda. Martin no era hombre que daba consuelos. Crecia la melancolía de Candido, y Martin no se hartaba de probarle que eran muy raras la virtud y la felicidad sobre la tierra, excepto acaso en el Dorado, donde ninguno podia entrar.

Reading navigation