Explore "Las dos Gracias" by Fernán Caballero on Textopian. Read with annotations and highlights.
En Ramón, que tenía un buen fondo, aunque como el buen trigo a veces, sofocado por esa mala yerba que hoy día crece y se mece erguida sin que mano alguna escarde los campos, no habían caído en balde las reflexiones del marqués de Benalí. De allí a poco, habiéndole encontrado en un teatro, le participó como había traído su mujer a su casa y hecho público su casamiento. Benalí le felicitó cordialmente, y añadió que ahora pensaba que no se negaría su hermana a venir a su lado.
Al día siguiente fue el marqués a ver a la mujer de su amigo, que con una elegancia de traje exagerada, le recibió con la misma exageración de halagos. Para esto tenía ella muchos motivos los unos ostensibles, los otros secretos. Sabía que él era el que había influido en su marido para que hiciese público su casamiento, blanco de todas sus aspiraciones; era además el marqués uno de los hombres más distinguidos y pulcros de la aristocracia de Madrid, por lo cual daba gran prestigio y honra a la sociedad poco selecta que recibía su marido; y por último, era el hombre que desde niña había llenado todas las ilusiones de su vano y ambicioso corazón. Sus provocaciones, como de una mujer grosera y que no había nunca conocido ninguna clase de sujeción, fueron demasiado marcadas para que no chocasen al marqués, el cual se mostró más frío y acompasado que nunca, y no volvió.