Explore "Las dos Gracias" by Fernán Caballero on Textopian. Read with annotations and highlights.
Un día entró Ramón en el cuarto de su mujer, y la halló en un estado de gravedad tal, que la habrían mandado administrar los facultativos a no haber ella misma solicitado días antes prepararse y que le trajesen un confesor. La mansedumbre admirable que había adquirido y que en su progresivo padecer conservaba, el cariño humilde que tanto a él como a su hermana demostraba, habían hecho que Ramón se apegase más a ella y permaneciese más tiempo a su lado. En la clase de mal que llevaba a Gracia al sepulcro, es sabido que la cabeza no padece y que se conserva el entendimiento claro y sin ofuscación hasta el último momento.
Ramón estaba preocupado. Su hermana, atendiendo exclusivamente a la enferma, no lo notó; pero esta le preguntó con débil voz: