Explore "Leonor" by Fernán Caballero on Textopian. Read with annotations and highlights.
A fines del siglo pasado, Méjico, la hermosa hija de España, vivía rica y feliz, digna y próspera, asida a su bandera de oro y púrpura, sonriendo a un porvenir de paz y de ventura.
¿Quién reconocerá hoy en la ciudad que desde hace cerca de medio siglo es teatro de la anarquía, del escándalo, del desenfreno y de las malas pasiones, a aquella magnífica capital, honor y prez del continente americano, a quien España dio alma con su santa fe y vida con el noble pendón a cuya sombra creció tranquila, respetada, creyente, culta y agradecida? ¡Sí, ella es la que aún conserva lo que los hombres no le pueden quitar: su suelo privilegiado, su cielo puro, pero profanados ambos con el horrible espectáculo de la ingratitud, de la traición, de las doctrinas disolventes, anticultas y antirreligiosas, que pervierten su índole y destrozan su seno! ¡Qué no sería aquella metrópoli del Nuevo Mundo si hubiese desechado su ingrata emancipación y seguido como digna hija bajo la decorosa y suave tutela de la madre patria!