Explore "Arráncame la vida" by Ángeles Mastretta on Textopian. Read with annotations and highlights.
Quería espantar los recuerdos, pero sin el ruido de la Lili era todavía más difícil. Iba de Puebla a Tonanzintía, de la tumba de Carlos al jardín de mi casa, incapaz de nada mejor que comerme las uñas, agradecer la compasión de mis amigas y pasar las tardes con Verania y Checo cuando volvían del colegio.
Con los niños todo era dar y parecer contenta. Los llevaba a la feria, a subir un cerro o a buscar ajolotes en los charcos cerca de Mayorazgo para quitarme de la cabeza lo que no fuera un juego o una demanda fácil de resolver. A veces me proponía el gusto por ellos, me empeñaba en la ternura y el alboroto permanentes, pero mis hijos habían aprendido a no necesitarme y después de un tiempo de estar juntos no se sabía quién estaba teniéndole paciencia a quién.