Read "Guerra y paz" by León Tolstói online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Después de la vuelta de Alpatich de Smolensk, el viejo Príncipe pareció que de pronto se rehacía. Ordenó reunir a todos los siervos y armar los, escribió una carta al general en jefe, en la que le anunciaba su intención de quedarse en Lisia-Gori hasta el último momento, defendiéndose; pedía libertad para armarse a su gusto. Añadiendo que si se le negaba no tomaría las disposiciones para defender Lisia-Gori y entonces el más viejo de los generales rusos caería hecho prisionero o muerto. Declaró a sus familiares que no se movería de Lisia-Gori.
El viejo Príncipe dio órdenes, sin embargo, para la marcha de la Princesa, de Desalles y de su nieto a Bogutcharovo y desde allí a Moscú. La princesa María, espantada por aquella actividad de fiebre sin descanso de su padre, actividad que sustituía a su antiguo abatimiento, no acababa de resolverse a dejarle solo, por lo que por primera vez en su vida se permitió desobedecerle. Negóse a marchar, habiendo de resistir la espantosa cólera del Príncipe. Le recordó todas las injusticias que con ella había cometido, pero, al intentar acusarle, él decía que quería atormentarlo, que ella le había hecho pelearse con su hijo, que escondía mil sospechas despreciables y que su propósito era el de amargarle la vida, después de lo cual la echó del despacho, añadiendo que lo mismo le daba que se fuera como que no. Dijo que no quería saber nada de su vida, previniéndole de que no se presentara jamás delante de su vista. El hecho de que no mandara llevársela a la fuerza - que era lo que temía la Princesa - la alegró; solamente recibió la orden de no presentarse ante él. Sabía que aquello quería decir que su padre estaba satisfecho, en el fondo, de que la Princesa no quisiera dejarlo.