Read "La isla de los pingüinos" by Anatole France online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Atentos a las advertencias del santo varón Mael, esforzábanse los habitantes de Alca para extinguir las supersticiones que habían germinado entre ellos. Procuraron que las mozas no fuesen a bailar en torno del árbol de las hadas y que no pronunciasen palabras mágicas; prohibieron a las madres primerizas que frotasen a sus hijos, para fortalecerlos, en las piedras alzadas en los campos. Un anciano de Dombes, que adivinaba el porvenir sacudiendo una espiga de cebada sobre un cedazo, fue arrojado a un pozo.
Y el monstruo asolaba durante las noches los corrales y los establos. Aterrados, los campesinos atrancaban sus puertas, no se atrevían a salir de sus casas. Una mujer embarazada, que por un tragaluz vio a la claridad de la luna la sombra del dragón, espantóse hasta el extremo de abortar inmediatamente.