Explore "Yerba santa" by Abraham Valdelomar on Textopian. Read with annotations and highlights.
Llegó el lunes de Semana Santa y nosotros, según la vieja costumbre, fuimos llevados a Ica por mi madre. Nos alojamos en casa de "la abuelita". El tren había llegado de noche y después de cenar nos acostamos. Jamás olvidaré el amanecer de aquel Lunes Santo. Al abrir los ojos, en el estrecho cuarto, vi, iluminando la extensión, sobre una vieja puerta cerrada, por cuyas rendijas la luz de la mañana entraba a chorros, una ventana de barrotes de madera tallados, entre los cuales jugueteaba el extendido brazo de una vid alegre, fresca e inquieta. Un vocerío de gorriones poblaba el jardín cercano, y vibraban las voces familiares, y el mugir de las vacas y el sonar de baldes y cacharros…
–¡Niño, niño, vamos a tomar la leche cruda.!